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Propone Francisco Sánchez eliminar el impuesto a la gasolina

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Chihuahua.- El diputado Francisco Sánchez Villegas, del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, presentó una iniciativa con carácter de decreto para derogar el inciso D), de la fracción I, del artículo 2, y el artículo 2-A de la Ley del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios.

En su exposición de motivos, el diputado Sánchez Villegas, destacó que el artículo 31, fracción IV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, indica que es obligación de los mexicanos contribuir para los gastos públicos de manera proporcional y equitativa.

El financiamiento de las actividades del estado se realiza esencialmente por los impuestos, en particular el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) encuentra su fundamento en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

La Ley del IEPS regula detalladamente este tributo, que esencialmente le aplica un impuesto a productos y servicios que se consideran dañinos para la salud o para el medio ambiente, por ejemplo se aplica este impuesto a bebidas alcohólicas, a tabaco, a bebidas azucaradas y a combustibles. La lógica planteada en la ley del impuesto especial a productos y servicios, es que la existencia de este impuesto desincentiva el consumo de estos productos. Sin embargo, consideramos que esta idea no es prevalente en el caso de los combustibles como lo explicaremos en esta exposición de motivos.

La redacción actual del artículo 2 fracción I, inciso D) dice:
“D) Combustibles automotrices:

1. Combustibles fósiles

a. Gasolina menor a 91 octanos  ..................   6.1752 pesos por litro.

b. Gasolina mayor o igual a 91 octanos  ......   5.2146 pesos por litro.

c. Diésel  .......................................................  6.7865 pesos por litro.

2. Combustibles no fósiles  ...................................  5.2146 pesos por litro.

Tratándose de fracciones de las unidades de medida, la cuota se aplicará en la proporción en que corresponda a dichas fracciones respecto de la unidad de medida.

“El impacto del IEPS en el precio de los combustibles se traduce en una cadena de incrementos en costos logísticos, de transporte y, consecuentemente, en bienes y servicios esenciales. Esta dinámica, acentuada por fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo, contribuye a un efecto inflacionario que reduce el poder adquisitivo de las familias mexicanas, particularmente en sectores con menor capacidad económica. Además, los consumidores enfrentan una situación de incertidumbre fiscal debido a que la fluctuación del cobro del IEPS entre 0 y lo dispuesto por la ley para cada gasolina, es una decisión de la autoridad Ejecutiva Federal, y cada semana, según un cálculo interno, la autoridad administrativa federal emite un acuerdo en el que determina  cuánto cobrará.

El IEPS genera un efecto desproporcionado en regiones donde el transporte constituye un gasto fundamental, como zonas rurales y áreas de difícil acceso.

Estas regiones, que suelen depender más intensamente de combustibles para su desarrollo económico, ven un aumento considerable en sus costos operativos, lo cual amplía las brechas socioeconómicas y dificulta la implementación de proyectos de infraestructura o inversión local.

Esta disparidad subraya la necesidad de reevaluar la estructura del IEPS en un contexto de justicia fiscal y equidad territorial. Por otro lado, el aumento en el costo de los combustibles derivados del IEPS también tiene repercusiones ambientales indirectas.

Aunque este impuesto pretende desincentivar el consumo de combustibles fósiles, su impacto económico no se traduce necesariamente en una transición hacia fuentes de energía más limpias, pues las alternativas aún no son viables o accesibles para gran parte de la población mexicana.

La eliminación del IEPS en combustibles tendría repercusiones significativas para la economía nacional.

Una reducción en el precio de los combustibles incidiría directamente en menores costos operativos para empresas y productores, lo que a su vez incentivaría la competitividad y el dinamismo económico.

Además, al disminuir el costo del transporte, se espera una baja en los precios de bienes y servicios, impactando positivamente el índice de inflación nacional. En el ámbito social, esta reforma mitigaría el impacto de la inflación en bienes esenciales, aumentando el poder adquisitivo de los hogares y reduciendo la presión económica en las familias más vulnerables.

Esto no solo tendría un efecto inmediato en la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también contribuiría a una mayor cohesión social al reducir desigualdades regionales y sectoriales. Los efectos económicos derivados de esta medida también podrían fortalecer sectores clave como el agroindustrial, donde los combustibles representan un porcentaje importante de los costos de producción.

Asimismo, la eliminación del IEPS generaría incentivos para la inversión privada en infraestructura de transporte y distribución, lo que potenciaría un crecimiento económico más equilibrado y sostenible.

Este impacto multiplicador podría contribuir a un círculo virtuoso de desarrollo económico que impulse el bienestar colectivo.

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