Viven rarámuris un infierno de drogas, alcohol y marginación
- Por Osbaldo Salvador N
Chihuahua.- (Por Osbaldo Salvador Navejas) Los rarámuris que habitan el asentamiento Oasis Tarahumara viven sumergidos en un infierno de drogas y alcohol, sin educación ni oportunidades de empleo, según reveló una investigación realizada por este medio.
La pasada semana santa, puso nuevamente al descubierto, de manera pública, la marginación en la que viven y los vicios que les han ganado la carrera de la urbanidad a los indígenas que llegan a la ciudad en busca de un futuro mejor.
De inmediato, los tarahumares chihuahuanizados olvidan sus tradiciones y se hunden en el consumo de drogas, tales como mariguana, resistol y thiner, y en la ingesta de cerveza, sotol y alcohol puro.
Desde los seis años, según constató La Opción de Chihuahua, los niños rarámuris se llevan la caguama a la boca y el cigarro de mariguana, para olvidar una difícil realidad en la que ellos mismos han caído, con la ayuda oficial de la cómoda omisión por parte de la iglesia y la autoridad.
CONTROL POLÍTICO
El padre Manuel Granados lleva dos años de experiencia en labores como párroco de los asentamientos tarahumaras.
En especial "El Oasis”, que es uno de los principales dentro de los veinte que se encuentran instalados en las inmediaciones de la ciudad.
Estos mismos se encuentran distribuidos en forma parecido a la de un anillo perimetral por toda la capital del estado.
El sacerdote específicó que el número de habitantes que residen en los asentamientos indígenas es aproximado a los 17 mil en la ciudad.
En la sierra, la cifra se incrementaría al medio millón.
Dentro de su experiencia como párroco de los asentamientos, esclareció el padre que los tarahumaras se encuentran marginados y además carecen de los servicios básicos como lo es el agua, la luz e infraestructuras de las viviendas, ya que algunas se encuentran a punto de derrumbarse.
“Ha faltado una enorme atención por parte de la Coordinadora Estatal de la Tarahumara; han realizado una atención epidérmica, apenas tocando la piel", expresó.
Hizo referencia el padre a las autoridades competentes y a la iglesia, los cuales no han realizado acciones para atacar el problema desde su raíz.
"El alcohol y las drogas es un medio de control político, es un medio para controlar al indígena por que saben que el indígena con su propia identidad es capaz de realizar una revolución interna", recalcó el padre.
El presbítero exhortó a las autoridades y a la iglesia a trabajar en forma conjunta para erradicar de manera eficaz los suicidios que se están cometiendo frecuentemente en estas etnias, que recalcó: “es un fenómeno inédito".
TRECE EN UN CUARTO
La gobernadora del asentamiento Oasis Tarahumara, Juana Moreno, informó que viven aproximadamente entre 12 y 13 personas en cada cuarto.
Cada vivienda cuenta apenas con dos cuartos y mide aproximadamente 7 metros de largo; el cuarto principal y el secundario son de 5 metros.
Los indígenas habitantes de ese asentamiento padecen un serio problema de alcoholismo y drogadicción que afecta desde las edades más tempranas hasta las adultas.
Es todo un problema cultural vigente dentro de la comunidad rarámuri, el cual, hasta el momento, no se ha combatido por nadie.
Juana Moreno comentó que el gobierno los ayuda únicamente con el programa Prospera y además mencionó que ellos manejan personalmente el pago de luz y agua en sus casas.
Subsisten con la vendimia de artesanías y la venta de dulces u otros productos en las calles de la capital.
La gobernadora mostró a este reportero las artesanías que fabrica; inmediatamente, se observó en el lugar donde vive que la mandataria indígena habita en una vivienda marginal.
Hay poco espacio, que romperá barrera de todos los derechos humanos, establecidos en las leyes y los tratados internacionales.
En sus costumbres anuales de Semana Santa, los indígenas tienden a ingerir grandes cantidades de alcohol y consumir drogas, aunque sus tradiciones son alusivas al cristianismo.
PROYECTOS… SIN PRESUPUESTO
El Coordinador Estatal de la Tarahumara, Miguel Ángel González, comentó que se presentará próximamente ante las comunidades indígenas de las ciudad un proyecto integral.
Con éste, se busca organizarlos socialmente y plantearles un esquema de trabajo.
Miguel Ángel González, mencionó que se planteará a lo largo de la semana este proyecto, con el objeto de cambiar las costumbres negativas de los rarámuris.
Estas conducían se han mantenido ya a lo largo de las décadas, si no es que más y siguen vivas en estas poblaciones, en donde el vicio les ha ganado el terreno.
El plan no tiene ningún presupuesto, no tiene contemplada la remodelación parcial o construcción total de nuevas viviendas o asentamientos,
"Eso es lo de menos, la estructura es lo de menos, lo demás es la organización social", enfatizó Miguel Ángel González.
El proyecto integra no tiene un nombre, en específico, como el llamado Plan Villa, en educación, ni contempla un presupuesto.
Este proyecto integral será aplicado en todos los asentamientos indígenas de la ciudad. El funcionario subrayó la falta de apoyo de algunas instituciones de gobierno, como son el Ichea, que tiene como mismo objetivo el combatir este tipo de conductas y estilo de vida.
NO VEO, NO OIGO, NO HABLO
"Definitivamente es una situación que desvirtúa los festejos tradicionales indígenas", expresó el director de Canacintra, Carlos Dávila, en cuanto al tema de las adicciones al alcohol y la drogadicción, en el asentamiento Oasis Tarahumara.
El director del organismo empresarial, mencionó que existen dentro del empresariado instituciones formadas como fundaciones que se dedican a atender estas adicciones y exhortó a la sociedad a ser más congruente con esos temas, que son delicados.
"Tenemos que establecer los medios para que se vayan incorporando dentro de la sociedad, a una vida normal, mas productiva y que traiga bienestar a sus familias", recalcó Dávila.
El asentamiento el Oasis ubicado dentro de la colonia Martín López, a un costado de un despeñadero, es el convento más popular de la ciudad donde residen los tarahumaras que emigran de la zona de la sierra hacia la ciudad.
Casas cuarteadas, escasez de agua y caguamas, es lo más común que se encuentra en los asentamientos raramuris, caídos en drogadicción y un serio problema de alcoholismo.
Los tarahumaras se encuentran viviendo en condiciones, deplorables, inhumanas, rompiendo todos los tratados internacionales en los que se encuentra México y aún así ninguna dependencia gubernamental se encarga de desentrañar este problema existente en el estado.
Los tarahumaras del asentamiento Oasis tienen la tradición de realizar en las fechas santas, diversos bailes, acompañados de tamboras que marcan el tiempo en el que deben ir estos bailes.
Pero el elemento más importante de estas festividades es la caguama, ya sea carta blanca, tecate roja, light o cualquier tipo de cerveza que sirva con el fin de alterar los sentidos mientras se baila o se divierte.
Además, ingieren tesguino, que es su bebida originaria, pero que solo se fabrica en las celebraciones.
En la actualidad los tarahumaras se encuentran sumergidos en el alcohol, sin embargo este tipo de adicciones fue superada por la llegada de las drogas a las comunidades indígenas, resistol o como en el Distrito Federal le llaman " La mona", mariguana, entre otros estupefacientes más fuertes y que deben alarmar a las autoridades competentes.
Marginados por la sociedad, escondidos por las dependencias del gobierno y con la motivación en los suelos de salir adelante, los tarahumaras no tienen futuro ni inclusión en la sociedad.
Su máxima expectativa en la educación en cuanto a las nuevas generaciones de indígenas de Chihuahua, consiste en acabar la primaria y de ahí empezar a trabajar, además de sumergirse en alcohol para alterar su realidad y no tener que vivir a diario la marginación social en forma consiente.
La clase política, al parecer, se toma muy el serio el concepto del zoon politikon, pero en la práctica, ejercitan la filosofía de los tres monos sabios ,”no veo", “no escucho”,”no hablo”.
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