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Chihuahua.- En la Catedral Metropolitana de Chihuahua, el arzobispo Constancio Miranda Weckmann celebró el undécimo domingo del tiempo ordinario con un mensaje en el que explicó el trabajo de Jesús como misionero y su misericordia con el pueblo.
El arzobispo afirmó que en la imagen de Cristo se encuentra no solo el origen de la misión, sino también el fundamento y sentido del misionero. Durante la homilía, Miranda Weckmann relató la labor de Jesucristo para difundir el Evangelio al recorrer campos y pueblos.
En este sentido, explicó que en las misiones de Jesucristo, según los evangelios canónicos, él veía con compasión a la gente con la que interactuaba, y destacó que este es el rasgo esencial del apostolado.
“La misión de Cristo está acompañada y enmarcada por una profunda misericordia sobre el pueblo, sobre sus pecados, sobre sus necesidades de todo tipo”, expresó.
El arzobispo concluyó que la misión es un “llamado especial del Señor” y que quienes lo reciben deben estar agradecidos diariamente por las facultades que Dios les ha otorgado, entre las que destaca la obligación de servir al pueblo desamparado.
“Los apóstoles curan a los enfermos, resucitan a los muertos, curan a los leprosos, expulsan a los demonios… Ayudan a que el pueblo se purifique del pecado”, sentenció el arzobispo sobre la relevancia de las misiones dentro de la fe cristiana.