Chihuahua.- El corazón de la capital del estado se transformó este jueves en un auténtico carnaval verde, blanco y rojo, el esperado debut de la Selección Mexicana en el Mundial 2026 desató una ola de euforia colectiva que contagió a miles de chihuahuenses, paralizando las principales calles del Centro Histórico y reactivando con fuerza la economía local a través de la venta de productos alusivos al torneo.
Desde las primeras horas del día, el primer cuadro de la ciudad se inundó con una vibrante gama de colores patrios.
Los comercios fijos y semifijos no tardaron en "hacer su agosto", aprovechando la alta demanda de los aficionados que buscaban desesperadamente portar la identidad nacional.
Sin embargo, la fiebre mundialista también trajo consigo un incremento en los precios; en diversos locales, las playeras de la escuadra azteca llegaron a cotizarse hasta en 500 pesos, una cifra que, a pesar de impactar los bolsillos, fue pagada con gusto por los fanáticos más apasionados.
Se unen funcionarios a la fiebre mundialista
El ambiente festivo no fue exclusivo de la ciudadanía ya que la euforia mundialista escaló hasta las oficinas gubernamentales, donde altos funcionarios del municipio de Chihuahua decidieron poner una pausa a la rigidez del protocolo y portar con orgullo la playera de la Selección Mexicana.
Entre los servidores públicos contagiados por la fiebre del fútbol destacó el alcalde de Chihuahua, Marco Antonio Bonilla Mendoza, quien junto al secretario del Ayuntamiento, Roberto Fuentes Rascón, lució los colores tricolores durante sus actividades de este jueves, mostrando su total respaldo al equipo nacional en este arranque histórico.
Pronósticos locales: Fe en el Dos a Cero
Entre banderas, cornetas y sombreros que abarrotaban las calles, el tema de conversación obligado era el resultado del encuentro. Aunque los pronósticos entre los peatones y comerciantes de la zona centro eran sumamente variados, existía una clara tendencia de optimismo que predeterminaba un marcador final; 2-0 a favor de la Selección Mexicana.
"El ambiente es increíble, la gente tiene mucha fe. Aunque las playeras estén caras, el orgullo de apoyar a México en nuestro propio Mundial no tiene precio", comentó uno de los comerciantes locales mientras acomodaba el calzado y las banderas tricolores.
Con las calles pintadas de fiesta, el comercio en su punto más alto y el respaldo unánime desde el sector público hasta el privado, la ciudad de Chihuahua demostró que la pasión mundialista apenas comienza, dejando claro que el estado vive el fútbol con la misma intensidad que el resto del país.