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Vigilan Nallely, Beatriz y Sara la ciudad con el Halcón 1

  • Por Editora Dai

Chihuahua.- Nallely Bustillos, Beatriz Márquez y Sara Sánchez son tres mujeres que decidieron llevar su vocación de servicio a un nuevo nivel desafiando los prejuicios para conquistar los cielos, como parte de la tripulación del helicóptero Halcón 1 de la Policía Municipal. 

Ser parte de la tripulación de una aeronave policial no es una tarea sencilla para nadie, va mucho más allá del orgullo de portar el uniforme o de saber desempeñarse bien como elemento en tierra.

Requiere un temple de acero, una preparación especial y técnica rigurosa y la capacidad de tomar decisiones vitales en cuestión de segundos, donde el margen de error es inexistente.

El rigor técnico de mirar el mundo desde el aire

A bordo del Halcón 1, la intuición debe acompañarse de una precisión matemática y meteorológica constante. Las integrantes de la tripulación recuerdan que la labor exige dominar materias complejas como la climatología y el análisis situacional de riesgo antes de cada despegue.

"No es solo saber desarrollarte bien como policía; tienes que saber temas como climatología. Tú tienes que saber si el cielo está muy nublado o está lloviendo para determinar si podemos salir. A lo mejor es otra situación de algo que el capitán en ese momento no está viendo, pero nosotras estamos entrenadas para detectarlo".

En las alturas, hasta el lenguaje cotidiano cambia por completo, ya que para garantizar una comunicación efectiva y sin confusiones durante los patrullajes e intervenciones de emergencia, las palabras convencionales se sustituyen por un código táctico preciso basado en la carátula de un reloj.

"Nos enseñan otro tipo de lenguaje. Ya no decimos 'a la derecha' o 'a la izquierda', sino que nos manejamos tomando como base las manecillas del reloj: 'tenemos una torre a las 12, ¿es factor o no es factor?'. Tienes que ir desarrollando todas las habilidades visuales y auditivas al mismo tiempo: ir escuchando la frecuencia radial, lo que dicen los compañeros en cabina y coordinarte con toda la tripulación".

Trabajo en equipo y roles de alta responsabilidad

La vida a bordo del Halcón 1 es un engranaje donde la confianza mutua es el único salvavidas. Quien va al mando de la navegación opera la tablet buscando direcciones a contra reloj, rastreando colonias y anticipando cambios de distrito. Mientras tanto, en la parte posterior, la responsabilidad cobra una dimensión aún más crítica: el elemento a cargo del arma larga vela de manera permanente por la seguridad de la aeronave y de sus compañeros. Si la tripulación no está completa y sincronizada, la misión simplemente no puede ejecutarse.

El camino para consolidar este equipo femenino fue gradual pero firme. La historia comenzó con la presencia pionera de una compañera de apellido Marrufo, a quien posteriormente se sumó la primera de este trío, para finalmente dar la bienvenida a Sara Sánchez. Hoy, Nallely, Beatriz y Sara conforman el núcleo femenino que ha hecho historia en la corporación municipal.

"Somos las únicas mujeres. Es un reto, no porque sea algo imposible, sino porque es muy diferente. Es algo que no cualquier persona puede hacer, incluso sea hombre o mujer; se trata de haber roto esa barrera. Estamos muy contentas de estar aquí y de demostrar que las tres hacemos muy bien el trabajo".

Derribando mitos con capacidad y profesionalismo

Uno de los mayores desafíos socioculturales a los que se enfrentan las mujeres en las fuerzas policiales es la falsa creencia de que existen labores físicamente 'pesadas' que están reservadas exclusivamente para los hombres. Con determinación diaria, Nallely, Beatriz y Sara las tres operadoras del halcón uno han desmontado estos mitos en la práctica operativa.

"Uno de los grandes retos es romper esa barrera de saber que también las mujeres podemos. A veces hay trabajos de los que dicen 'son pesados, nada más los hombres los pueden hacer', y claro que no. Aquí demostramos que las mujeres podemos realizar exactamente el mismo trabajo que cualquier otra persona".

Lejos de encontrar un entorno hostil, las oficiales destacan que el lado humano de su corporación estuvo marcado por la camaradería, la enseñanza mutua y el respeto profesional. Cuando ingresaron a un equipo predominantemente masculino, sus compañeros las recibieron con apertura y apoyo para integrarlas plenamente a la dinámica de vuelo.

"La verdad no fue difícil. Todos los compañeros nos trataron muy bien cuando llegamos. Conforme fueron incorporándose las compañeras nuevas, de igual manera se les dio todo el apoyo y les enseñamos lo necesario para trabajar todos en conjunto".

Pasión, estudio y visión de futuro

Detrás del éxito de Nallely Bustillos, Beatriz Márquez y Sara Sánchez no hay improvisación ni suerte; hay horas extenuantes de estudio, capacitación especializada y una sólida preparación académica. Para obtener licencias operativas como la de RPA (pilotos de aeronaves pilotadas a distancia) y participar en la operación aérea, tuvieron que dominar conceptos complejos de aeronavegabilidad.

"Para obtener la licencia tenemos que pasar todo el proceso de capacitación en aeronavegabilidad. Cualquier persona puede llegar a estudiarlo y lograrlo si se le dan las bases, las herramientas y, sobre todo, si tiene el gusto y la pasión por hacerlo".

La historia de estas tres mujeres trasciende la nota policíaca convencional. Nallely, Beatriz y Sara no solo patrullan los barrios y avenidas de Chihuahua desde las alturas para salvaguardar a las familias; su mayor vuelo ha sido demostrar a las futuras generaciones que no existen cielos prohibidos ni profesiones exclusivas cuando hay vocación, disciplina y valentía.