La Fuente

*Es de Oscar Reza la oficina de Centrum *Conjura vs Karina *Ni los ve ni los oye *Mi General consuegro a la orden

Lunes 28 de Agosto 2017, 6:01 pm
AAA

LA oficina de la empresa Centrum, que ganó la licitación de análisis clínicos, resultó ser de un panista, ex colaborador de El Paisa. Se llama Oscar Reza y le ayudó a Corral en la campaña de 2004, al prestarle el inmueble para la causa. Reza es, al parecer, primo de Luis Reza, que a su vez es sobrino de Hortensia Olivas, cónyuge del ex gobernador Pancho Barrio, consuegro de Mi General Ernesto Ávila, secretario de Salud. Actualmente, la oficina, ubicada en Riva Palacio #3320-A Col. Santo Niño, código postal 31200, luce por fuera rótulos de la pasada administración estatal, de servicios educativos del estado Chihuahua con la leyenda Dirección de Gestión y Dirección Educativa. Ahí despachó Corral durante su campaña, contra Reyes Baeza. Hoy, la oficina del entonces candidato, propiedad de su amigo panista, constituye el domicilio de la empresa que ganó una licitación en la secretaría de salud por muchos millones de pesos. ¿Como que sería mucha casualidad que todo fuera una simple coincidencia, verdad?

QUE le pregunten a Pedro Torres, así de simple y llano, la razón por la cual se niega morena a que Karina Velázquez ocupe la presidencia del congreso. El diputado fronterizo sabe, perfectamente, por qué insiste en que sea Rocío Sáenz. Y, claro, entre sus intereses, le hace el caldo gordo a El Jéchu Villarreal, que ya la trae, pero se le nota en la frente que es una comisión. El Paisa, supuestamente, apoyó la moción que fuera Karina, pero, desde un principio, sonó más hueco que un tambor desafinado. Es, simple y sencillamente, una celada, que le tendieron a la legisladora duartista, para deshacerse de ella. En esa orquesta, que suena muy, pero muy desafinada, va Omar Bazán, quien ha estado al tanto desde el principio. Incluso, se dice que fue uno de los acuerdos de palacio, durante la tenebrosa reunión que tuvo, solo, sin su secretaria general, con el gobernador del estado. No era lógico que la promovieran, sonó raro desde el principio, y se trató solamente para que soltara el hueso de la coordinación. Las piezas se acomodaron: Corral no quiere en la presidencia a una duartista (¿se los imaginan en el presídium todo un año juntos en los eventos oficiales?). A Omar le urgía cambiar a la coordinadora para que se notara su débil mano priísta y a Pedro Torres le convenía, por razones muy especiales, que Rocío Sáenz tuviera la posibilidad de ascender. La prueba de la simulación de Corral es que su secretaria de la función pública, Rocío Olmos, anduvo el fin de semana en la radio, diciendo que no era ético que Karina presidiera el ordinario si tiene un proceso pendiente en la fepade.

YA ni la hace, en serio, el gabinete experto en leyes de El Paisa, que, por cierto, cada vez se parece más a su antecesor. Ahora hasta la comisión nacional de derechos humanos le reclama su incongruencia. El llamado ceresito o el guantanamito, con el que hiciera campaña contra César Duarte, no lo quiere cerrar. ¿En dónde están sus abogados demócratas, Maclovio Murillo y Lucha Castro, ahora que la CNDH los requiere? Ya lleva un año en el gobierno El Paisa y todavía no es hora que rinda cuentas, en este tema, a la sociedad, a las autoridades y a las llamadas víctimas. ¿O ya se dieron cuenta que no es tan fácil soltar delincuentes así como así, cuando se está del otro lado de la barra? La recomendación de Luis Raúl González Pérez, presidente de la comisión, está más clara que el agua. En resumidas cuentas, por violar la constitución federal y la ley, le pide al gobernador que no use más el guantanamito de Ciudad Juárez. Además, que informe cuántas personas privadas de su libertad están ahí y se envíen pruebas de su cumplimento. También pide instruir a la fiscalía crear nuevos protocolos, iniciar procedimientos administrativos contra los responsables, capacitar al personal y designar a un enlace para el cumplimiento de la recomendación. Pero, El Paisa, como Salinas con los perredistas, ni los ve ni los oye.

ALGUIEN debería decirle a Javier Corral que sus declaraciones no funcionan como decreto para cambiar la percepción generada por funcionarios incompetentes, por exmilitares que ellos sean. La supuesta rigurosidad de Mi General en las licitaciones no son más que mañas heredadas por el anterior, estableciendo requisitos amañados para sacar de la jugada a los grandes fabricantes favoreciendo a empresas de intermediarios. Por simple lógica empresarial, un intermediario no puede ofrecer los precios de un corporativo de prestigio, aunque el mismo cliente le preste el local al proveedor como es el caso con Centrum aquí en Chihuahua. Desde tiempos de Hernández las grandes marcas como Bayer, Abbot o Siemens han desistido de presentarse a las licitaciones de laboratorio en México dejando el lugar a empresas que no fabrican equipos sino que los compran de mediana o baja calidad con fabricantes patito. Visite usted http://www.centrumpi.com.mx y compruebe usted mismo que dicha empresa vende básicamente productos de fabricantes desconocidos como un tal Mindray y la propia Centrum los describe como de mediano rendimiento. ¿Con esos equipos se pretende que cubran los millones de pruebas pactados? Pues... ¿comó habrán estado los otros candidatos que perdieron por no cumplir con la rigurosidad de mi general? A momentos pareciera que las explicaciones del nuevo amanecer se diseñaran asumiendo que los chihuahuenses no tenemos capacidad de análisis, por decirlo bonito pero...

APARICIO debería instruir bien a sus muchachos y decirles que hay que golpear al crimen, no a las mujeres. Es que, con el de ayer, suman ya dos casos, en que sus escoltas se involucran en escándalos antiféminas. Parece que al día de hoy, todavía permanece detenido el agente Juan Daniel Esquivel Vázquez, escolta del comisionado estatal de seguridad. Por lesiones, fue internado en la ergástula de 25 y canal, es decir, la fiscalía zona norte, de donde, seguramente, saldrá, con una ligera amonestación. El primer caso ocurrió con el agente Emanuel Alberto Sánchez Hernández, otro escolta de Aparicio. Fue a la casa de su ex mujer e hizo disparos con su arma de fuego, porque no le permitieron ver a su hijo. Hay que decirles, comandante, que el crimen constituye el blanco de los ataques de la policía y no un par de indefensas mujeres. Y rogar porque Ema Saldaña no se entere de estos casos, porque les va a armar una campaña al interior de la comisión estatal de seguridad, que no se la van a acabar.

Reportero:  Editora Ar
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