Juárez

México es país de fosas clandestinas

  • Por Redacción

- Desaparecidos y enterrados en el silencio: la crisis de las fosas clandestinas en México


Ciudad Juárez.- En México, la desaparición de personas se ha convertido en una crisis humanitaria.

Desde 2018, se han descubierto 2,864 fosas clandestinas, ocultando los restos de quienes un día salieron de sus casas y nunca regresaron. 

Sin embargo, la cifra real de personas enterradas en estos sitios sigue siendo un misterio, ya que el país enfrenta un rezago forense alarmante: más de 52,000 cuerpos sin identificar están almacenados en morgues, fosas comunes y laboratorios.

En el estado de Chihuahua, particularmente en Ciudad Juárez, las desapariciones y el hallazgo de fosas clandestinas han generado un dolor constante para cientos de familias. 

La zona, marcada por la violencia del crimen organizado, se ha convertido en un territorio donde la tierra oculta más de lo que revela.

Chihuahua: cementerio oculto
El estado de Chihuahua ha sido escenario de algunos de los descubrimientos más impactantes de los últimos años. 

En enero de 2025, las autoridades encontraron 72 cuerpos en 38 fosas clandestinas en la localidad de Casas Grandes, un hallazgo que estremeció a la población. Los cuerpos, en avanzado estado de descomposición, fueron trasladados a laboratorios en Ciudad Juárez para intentar su identificación.

Solo seis meses antes, en julio de 2024, más de 700 restos óseos fueron localizados en el municipio de Madera, junto con casquillos de armas de alto calibre. 

La Comisión Estatal de Búsqueda sospecha que se trata de un sitio de exterminio utilizado por grupos del crimen organizado.Estos descubrimientos no son aislados, en las últimas dos décadas, Chihuahua ha sido uno de los estados más afectados por la violencia derivada del narcotráfico. 

Entre 2006 y 2022, más de 23,000 personas fueron reportadas como desaparecidas, y la gran mayoría de estos casos siguen sin resolverse.

¿Cuántas personas están enterradas en fosas clandestinas?
Responder esta pregunta es una tarea casi imposible. 
A nivel nacional, 123,808 personas siguen desaparecidas y no localizadas, de acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB); sin embargo, la cantidad de restos hallados en fosas clandestinas sugiere que muchas de ellas podrían haber sido víctimas de ejecuciones y entierros clandestinos.

Los expertos en desapariciones forzadas y colectivos de búsqueda aseguran que el número de fosas descubiertas no es proporcional al total de cuerpos que podrían estar bajo tierra. 

Muchas fosas contienen restos fragmentados, calcinados o dispersos en varias zonas, lo que dificulta su conteo y recuperación.

Uno de los mayores problemas que enfrenta México es la crisis forense.

 En el país, solo el 30% de los cuerpos exhumados de fosas clandestinas han sido identificados y entregados a sus familias. El resto permanece en laboratorios y servicios médicos forenses que carecen de infraestructura, personal y recursos para analizarlos.

En los últimos años, el gobierno mexicano ha reducido la transparencia en torno a las cifras de fosas clandestinas y personas desaparecidas.

 Organizaciones como el Movimiento por Nuestros Familiares Desaparecidos en México han denunciado que el registro oficial es incompleto y que las búsquedas en campo han disminuido drásticamente.

Desde 2023, la Secretaría de Gobernación dejó de actualizar regularmente la base de datos de fosas clandestinas, lo que ha generado una creciente desconfianza en los colectivos de búsqueda y en las familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.

El dolor de las familias
Más allá de las cifras, la crisis de desapariciones en México tiene un impacto humano devastador. 

Para las madres, padres, hermanos e hijos que buscan a sus seres queridos, el dolor no se mide en números, sino en años de incertidumbre.

Grupos de búsqueda como "Madres Buscadoras de Chihuahua" dedican sus días a excavar terrenos en zonas de alto riesgo, con la esperanza de encontrar algún rastro de sus familiares. 

Sin apoyo gubernamental ni protección, se enfrentan a amenazas constantes de los mismos grupos que han convertido el país en una fosa a cielo abierto.

"Nosotras no buscamos culpables, buscamos a nuestros hijos. Queremos darles un entierro digno, que no se queden en el olvido", dice María López, madre de un joven desaparecido en Ciudad Juárez en 2019.

México, un país convertido en fosa
Mientras las desapariciones continúan y el hallazgo de fosas clandestinas se vuelve más común, México enfrenta un desafío titánico: devolverle la identidad a quienes fueron despojados de ella y ofrecer justicia a sus familias.

El rezago forense, la opacidad gubernamental y la violencia sistémica han convertido la búsqueda de los desaparecidos en una lucha cuesta arriba. 

Cada fosa encontrada es una prueba de la crisis humanitaria que vive el país, pero también es una oportunidad para que las víctimas sean nombradas, reconocidas y recordadas.

Porque el verdadero terror no es solo el número de fosas o de desaparecidos, sino la indiferencia de una nación que se ha acostumbrado a convivir con la muerte enterrada bajo sus pies.