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El cartel polaco y la resistencia cultural: Diálogo con Izabela Tkocz

  • Por JR
El cartel polaco y la resistencia cultural: Diálogo con Izabela Tkocz

Por Miguel A. Ramírez-López

Recientemente, el recinto cultural Museo Sebastián —en Chihuahua capital— albergó una exposición sobre la Escuela Polaca de Carteles, un movimiento que transformó la gráfica mundial con su combinación de arte vanguardista, simbolismo poético y sátira con el diseño de carteles para cine, teatro, exposiciones culturales y, en menor medida, propaganda política. En lugar de consignas rígidas, ofrecían metáforas; frente a la propaganda uniforme, proponían ironía y humor negro. Cada cartel abría un resquicio de libertad: imágenes cargadas de ambigüedad que el público leía como un guiño crítico en medio de la censura. La originalidad del trazo y la fuerza simbólica de esos afiches convirtieron a la gráfica polaca en un espacio de autonomía intelectual dentro de un sistema que pretendía abolirla.

En exclusiva para La Opción de Chihuahua, conversamos con la Dra. Izabela Tkocz, quien obtuvo los títulos de Licenciada en Arqueología por la Universidad de Poznan; Maestría en Humanidades con especialidad en Historia por la misma universidad; y Doctorado en Educación, Artes y Humanidades por la UACH. Durante la entrevista profundizamos acerca de la resistencia cultural en México y Polonia, los vínculos históricos entre Polonia y México en el arte gráfico, y las diferencias en el origen de los carteles.

En Polonia el cartel fue resistencia cultural, ¿qué paralelos ve con Chihuahua?

I.T.: Se dijo que no había resistencia cultural contra nadie ni nada. Me parece que el Estado mexicano es, hasta cierto punto, también totalitario. Por eso la sociedad mexicana es bastante apática.

El cartel polaco apostaba por la metáfora, no por la propaganda literal. ¿Cómo cree que lo recibirá el público local?

I.T.: Habrá que ver qué tipo de resistencia cultural se percibe aquí.

¿Qué vínculos existen entre la gráfica polaca y la tradición visual chihuahuense (murales, protesta, rótulos)?

I.T.: La primera conexión es con Siqueiros que se remonta a los años 20 y 30, cuando algunos artistas fueron invitados a Moscú. La gráfica polaca empezó a hacerse cada vez más popular gracias a su arte. En aquel tiempo, en la Unión Soviética se buscaba un modelo que respondiera a la propaganda estatal. Observaban a otros comunistas fuera de la Unión y a los artistas mexicanos que estaban en el Partido Comunista, por lo que fueron bastante reconocidos en Moscú. Allí se les invitaba y también daban clases en escuelas que se abrían, entre otras cosas, para fortalecer la propaganda estatal a través del arte.

Allá los carteles tenían apoyo estatal, aquí nacen desde las calles. ¿Cómo dialogan esas diferencias?

I.T.: Sí, el típico caso siempre dependía de la religión o del Estado. Por eso en México los carteles nacen desde las calles, aunque pienso que, de todos modos, algunos son promovidos o apoyados por el Estado.

En una ciudad marcada por la violencia, ¿puede el cartel seguir siendo un espacio de esperanza?

I.T.: Sí, definitivamente creo que puede ser todavía un espacio de esperanza.

Entrevista realizada originalmente en polaco. Traducción del autor.