Local

La Navidad también se combate con casco y manguera

  • Por

Por Miguel A. Ramírez-López

Chihuahua.- El turno comienza y no hay brindis. Marco Antonio ajusta el casco, revisa el equipo y se dispone a pasar la Navidad donde siempre: en guardia. Afuera, la ciudad celebra; adentro, el tiempo se mide en llamadas de emergencia.

En su sector, el fuego suele aparecer sin previo aviso. Casas habitación, comercios, pasto seco que arde en lotes baldíos, basura encendida por descuido. Colonias como la UP y Madera 65  son nombres habituales en el parte diario, puntos del mapa donde el incendio se repite y la alerta no cesa.

Habla de su experiencia sin adornos. Accidentes vehiculares donde ya no hay nada que hacer más que rescatar cuerpos. Viviendas donde el humo ganó la carrera. Personas que no lograron salir. Dice que ninguna escena le ha dejado una marca, pero cada palabra revela el peso de lo vivido.

Diciembre, explica, es un mes especialmente riesgoso. La pirotecnia enciende pastizales, cae en patios, provoca incendios que comienzan como un juego y terminan en pérdida. Los tanques de gas, si no se revisan, también pueden ser el origen de una desgracia silenciosa.

Antes de cerrar la charla, su mensaje va directo a las familias: cuidar a los niños, estar atentos a los cohetes, revisar las líneas de gas, apagar los calentones antes de dormir. Precauciones mínimas que pueden salvar una casa, o una vida.

Así transcurre la Navidad para los bomberos: con la sirena como villancico y la esperanza de que la noche pase sin incendios. Pero si el llamado llega, Marco Antonio ya está listo.