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Cambia su identidad de género para no cumplir con pensión alimentaria

  • Por Editora EL
Cambia su identidad de género para no cumplir con pensión alimentaria

Foto redes sociales

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“No quiero volver a saber nada de esa niña, no es mi hija”, le dijo Cristian Janet Montenegro Chairez a su esposa Gloria Valentina Méndez Arámbula, y a continuación se convirtió legalmente en mujer para no pagar la pensión alimentaria.

La historia judicial de la psicóloga Gloria Valentina es surrealista. Lleva cuatro años inundada en denuncias civiles y penales en los juzgados de Durango, con largos procesos interpuestos por su ex pareja, el abogado Cristian Montenegro, “sicópata integrado y narcisista patológico”, según el diagnóstico siquiátrico.

“Tengo mi vida judicializada. Todos los procesos que él mete se desarrollan rápidamente, mientras mis denuncias por violencia familiar no prosperan ni avanzan”, señala en entrevista con La Jornada.

Las estrategias legaloides de su ex pareja para perjudicarla a ella y a su hija menor –VEMM, de cuatro años de edad– llegaron al límite cuando en una de las decenas de audiencias, él solicitó ser atendido con “perspectiva de género”.

“Cuando pido al juez perspectiva de género por ser víctima, Cristian dice que él también es mujer y solicita la perspectiva de género mostrando su nueva acta de nacimiento donde dice que es de sexo femenino. Jaime Romero Maldonado, juez décimo cuarto de control y juicio oral, se quedó en silencio. No supo qué hacer. Lo dejó como si Cristian fuera mujer y a mí me vinculó a proceso por el supuesto delito de ‘sustracción de menores’, sin que hubiera una investigación de mi persona. Se supone que un proceso jurídico es para llegar a la verdad, pero no es así.”

Visiblemente angustiada, añade: “Imagínate el nivel de autoridades judiciales que tenemos en Durango; que un enfermo mental como Cristian les está haciendo juegos jurídicos para perjudicar no sólo a mí, sino a otras mujeres, porque su intención es sentar un precedente. Es una burla al sistema”.

Fustigaba a compañeros de trabajo

La pacífica y feliz vida que Gloria Valentina tenía antes de iniciar una relación con Cristian Montenegro, en 2019, ha dado un vuelco. Ahora pasa parte de su tiempo intentando defenderse, entre abogados, juzgados y ministerios públicos.

La ex pareja ha intentado dañar todas sus redes de apoyo, incluido su trabajo. Gloria Valentina es psicóloga en la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (Ceeav), donde, paradójicamente, en lugar de tratarla como ofendida, la despidieron.

“Como forma de afectarme, Cristian empezó a hostigar a mis compañeros de trabajo a través de la contraloría, de la Fiscalía Anticorrupción, por medio de Transparencia. Ese hostigamiento, a la larga, ha provocado que la gente no quiera acercarse a mí. Su idea ha sido quitar mis redes de apoyo. Es un hombre que no tiene escrúpulos.”

Añade: “Esto afectó mi trabajo. Me sentí traicionada porque la comisionada ejecutiva estatal de Atención a Víctimas, María Imelda Flores Morales, me puso marcaje personal y me dijo que pidiera unos meses de permiso porque le tienen miedo al agresor Cristian”.

Sus asuntos personales judiciales perjudicaron también su vida profesional, pues la comisionada solicitó información de la carpeta. “Me dijo que, sin mi autorización, a causa de lo que ha hecho Cristian pidieron a la psicóloga mi dictamen pericial. Ese documento ya lo han leído muchas personas; lo trajeron como si fuera un papel que a ellos les compitiera; algo muy personal pasó por todos lados. Me sentí más lastimada”.

Comenta que Montenegro quiere “tumbar ese documento” porque le favorece a ella. “Dice que porque yo trabajo en la comisión de víctimas, pero no es así. Él, con su tráfico de influencias, buscó que en el juzgado primero de distrito, un juez muy misógino y amigo suyo y el ex juez Carlos Lerma no lo vincularan a proceso”.

Añade: “La comisionada, al ver esto, decidió despedirme; también participó la directora jurídica Gloria Guadalupe Sánchez Morales. ¿Qué confianza puedo tener en que en mi propio equipo de la comisión de víctimas no tengan la claridad para tratar mi asunto?”, lamenta.

Antecedentes

Gloria Valentina conoció a Cristian en 2017, pero iniciaron su noviazgo en 2019 y en febrero de 2020 empezaron un concubinato, y los problemas de violencia se agudizaron. “Bajo la promesa de que no habría más agresiones, seguí la relación con él; además, en febrero de 2021 me di cuenta de que estaba embarazada y tuve varios desafíos de salud que solventar”.

Cuenta que Montenegro se negó a cuidarla durante la gestación y que sus celos patológicos fueron minando la relación. “También descubrí que buscaba a mis pacientes para mantener relaciones sexuales con ellos o para hablar mal de mí”.

Añade: “Tenía el deseo de construir una familia, creyendo que él sanaría, pero no fue así. Todo empeoró. Su conducta voluble también. Me dijo que estaba inyectándose anabólicos y/o ciclos de esteroides para el ejercicio. Comencé a notar que tenía botes llenos de inyecciones por toda la casa y que dejaba las agujas usadas en cualquier lugar. Tenía cambios bruscos de carácter y se ponía cada vez más agresivo”.

Cuenta que empezó a chantajearla con desmayos simulados y amenazas de suicidarse, ya que afirmaba que estaba enfermo del corazón, después de que se había hecho operaciones de lipoescultura y aplicaciones de cabello.

A pesar de todas las señales de alerta, Gloria Valentina se casó con Cristian el 18 de junio de 2021. Ella asumió los gastos de su embarazo y los de la boda, registrada en el acta de matrimonio 00401. Ambos tenían hijos de relaciones anteriores.

Dice que él nunca mostró emoción o cariño por la niña y que sus actitudes empezaron a darle miedo. “Durante la noche, mientras nuestra bebé lloraba observé que le tapaba la boca, acción que le reclamé. Me dio miedo de dormir y que decidiera hacerle daño a mi bebé”.

Después de ese episodio, a las 6 de la mañana del 28 de octubre de 2021, él se fue al gimnasio y le mandó una serie de mensajes agresivos. “Me decía que la niña no era de él y de regreso, aproximadamente a las 8 horas, estaba golpeando la puerta de la calle hasta que rompió la chapa y dejó un hueco en la puerta. La pateba diciendo que se quería llevar la carriola que había comprado porque la niña no era de él y me gritaba ‘puta’”.

Además de la violencia machista de su ex esposo, Gloria Valentina también ha sufrido la agresión institucional del sistema de justicia. Cuenta que mientras tomaban pláticas matrimoniales en la iglesia cristiana Misión Esperanza, él promovía el divorcio con la demanda 1397/2021, y “mientras me encontraba en recuperación por cuarentena posparto, me amenazaba con que si no mantenía relaciones sexuales se iba a ir con otra persona”.

En la demanda de divorcio, Cristian no menciona a su hija. La primera denuncia falsa contra Gloria Valentina fue interpuesta el 1º de abril 2022 por el supuesto robo de un vehículo Volkswagen tipo sedán modelo 2016 que compartían.

Luego, en el expediente 1397/2021 en el juzgado primero familiar de Durango, solicitó la guarda y custodia de la hija, pese que decía que no era de él. A continuación, se presentó en la Ceeav a amenazarla por el supuesto robo del automóvil.

Ella le dijo: “‘Así, violento, no puedes venir a agredirme’. Entonces, me empujó con la mano y me dijo ‘qué bueno que ya me voy a divorciar de ti, chingas a tu madre, pinche puta. Te voy a matar porque mi hija no es mía’, y con el dedo medio alzado de la mano derecha se fue. Mis compañeros de trabajo se dieron cuenta”, según consta en la denuncia 114/2024 en el juzgado segundo del Centro de Justicia para la Mujer, con la jueza Patricia Cumplido, quien emitió vinculación a proceso el 16 de febrero de 2024.

Consternada, añade: “No era mi deseo tener una vida judicializada que afectara a mis hijos y a mi persona, pero ya no fue posible insistir en formar una familia por el bien de mi hija y tampoco seguir en silencio”, dice al señalar que presentó denuncia por violencia familiar y violencia digital con la carpeta 11998/2023.

Contubernio con nueva pareja

Sin imaginar hasta dónde llegaría la violencia de su ex esposo, quien niega todo, Gloria Valentina inició una relación con Édgar Alan Corona Muñiz, en agosto de 2023. Seis meses después, denunció también a éste por violencia familiar y lesiones, con la causa penal 071/2024.

Lo peor estaba por venir. “Estaba en mi casa, recuperándome de los golpes, con collarín, y los dos agresores publicaron una foto juntos, como si fuera una hazaña. Para ejercer violencia contra mí a través de Édgar Alan, Cristian estaba en comunicación con él. Ambos estuvieron en contubernio para poli victimizar mi persona”.

Las denuncias falsas contra ella continúan, ahora bajo la causa penal 175/2024 por el delito de “sustracción y retención” de menores porque un día no llevó a la niña al centro de convivencia, donde el propio Cristian se niega a convivir con la menor. “Ha renunciado a su hija por escrito. No la ve. En ese lugar se sale y la deja plantada esperándolo. Él no va, pero si yo falto tengo amenazas de que me la pueden quitar”.

En esta carpeta participa también su ex pareja Édgar Alan. “Imagínate lo que fue verlos juntos en una audiencia en mi contra. Me sentí muy vulnerada, siendo imputada. Hay un daño moral. Es evidente la complicidad de ambos en hacer daño permanente hacia mi persona, mi entorno, afectando todas y cada una de las esferas de mi vida, mientras el sistema de justicia sigue sin protegerme”.

 

(Información de La Jornada)