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Correr maratones podría darte cáncer de colon y recto

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Correr maratones podría darte cáncer de colon y recto

- Un estudio provoca preocupación por el aumento en las tasas de cáncer de colon y recto entre los adultos menores de 50 años; se observó en corredores extremos y personas con actividad física regular.

Los tres pacientes deberían haber sido el ejemplo perfecto de salud; eran jóvenes, delgados y con buena actividad física. 

De hecho, su nivel de actividad era inusual; dos corrían con regularidad ultra maratones de 160 kilómetros y uno había completado 13 medias maratones en un sólo año.

Cuando acudieron a Timothy Cannon, los tres tenían cáncer de colon avanzado. 

El médico estaba desconcertado; el mayor de ellos tenía 40 años y ninguno presentaba factores de riesgo conocidos. Le resultó inevitable preguntarse si las carreras extremas podrían haber influido.

Así que Cannon, oncólogo de Inova Schar Cancer en Fairfax, Virginia, puso en marcha un estudio con 100 corredores de maratón y ultramaratón de entre 35 y 50 años dispuestos a someterse a una colonoscopia.

Adenomas avanzados
Los resultados fueron sorprendentes. Casi la mitad de los participantes tenían pólipos y 15 por ciento tenía adenomas avanzados con probabilidades de convertirse en cancerosos.

La tasa de adenomas avanzados era mucho más alta que la observada entre los adultos de más de 40 años de la población general, que oscila entre 4.5 y 6 por ciento, según estudios recientes.

La cifra entre los corredores extremos era incluso superior a la tasa de 12 por ciento registrada entre los indígenas de Alaska, que son inusualmente propensos al cáncer de colon.

La investigación se presentó en una conferencia de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, pero aún no se ha publicado en una revista médica.

“Me sorprendió, porque uno pensaría que correr es muy saludable”, indicó Laura Linville, de 47 años, residente de Alexandria (Virginia) y maratonista veterana que participó en el estudio. Se enteró de que tenía siete pólipos, algunos tan grandes que tuvo que someterse a procedimientos adicionales.
“Correr se asocia normalmente con un mejor peso corporal, menos estrés y muchas otras ventajas; nunca se oye que sea malo para la salud”, comentó Linville, que participó en ultramaratones por un tiempo durante la pandemia.
Afirmó que no quiere dejar los maratones, pero planea hacerse revisiones frecuentes a fin de detectar cualquier signo de cáncer de colon.

Tasas de cáncer de colon
El nuevo estudio se publica en un momento de gran preocupación por el aumento en las tasas de cáncer de colon y recto entre los adultos menores de 50 años, una población que históricamente ha tenido un riesgo bajo de padecer cáncer.

Los pacientes diagnosticados con cáncer de colon todavía son en su gran mayoría adultos mayores. 

Sin embargo, el aumento del llamado cáncer colorrectal de aparición temprana llevó en 2021 a un cambio en las recomendaciones de pruebas de detección. 

La edad indicada para realizar la primera colonoscopia se redujo de 50 a 45 años para las personas con riesgo medio.

El aumento del cáncer colorrectal entre los adultos más jóvenes tiene desconcertados a los expertos.

A menudo se culpa a la inactividad física y al aumento de las tasas de obesidad; por esta razón, entre otras, a Cannon le pareció que valía la pena investigar a sus pacientes, que estaban en muy buena forma y eran de complexión delgada.

“Nunca le debemos dar a la gente una excusa para no hacer ejercicio, porque, en general, de la falta de ejercicio se derivan problemas más graves. Pero, después de lo que he visto en mis pacientes y de lo que hemos descubierto gracias a este estudio, creo que el ejercicio extremo puede aumentar el riesgo de este tipo de cáncer”, aseveró Cannon (que corrió la maratón de Nueva York en 2010).
Hace falta más investigación
Varios médicos entrevistados para este artículo pusieron especial empeño en enfatizar que la mayoría de los pacientes jóvenes con cáncer de colon que atienden no son corredores de maratón. 

Sin embargo, los expertos reconocieron que el trabajo de Cannon es sugestivo y es necesario investigar más.

“Nos dice que hay una señal. No habríamos esperado estas tasas de adenomas de alto riesgo, que son lesiones precursoras del cáncer, en un grupo etario como este”, opinó David Lieberman, profesor emérito de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón.
David Rubin, jefe de gastroenterología y director del Centro de Enfermedad Inflamatoria Intestinal de la Universidad de Chicago, hizo notar que el estudio era importante, pero limitado.

Además, subrayó que carecía de un grupo de control integrado por adultos jóvenes similares que no fueran corredores de larga distancia y que no se conocían del todo los antecedentes familiares de cáncer de colon entre los maratonistas.

“Es posible que el ejercicio no haya sido la causa del problema, sino la razón por la que se convirtieron en corredores de larga distancia, porque alguien cercano a ellos tenía cáncer”, planteó Rubin.
Indicadores del cáncer de colon

Además, los corredores de resistencia quizá hayan pasado por alto signos reveladores que son indicadores del cáncer de colon, como:

Heces con sangre
Urgencia intestinal
Diarrea 
Los corredores suelen desarrollar síntomas gastrointestinales a los que no les dan mucha importancia por considerarlos benignos, como el llamado “trastorno del corredor”.

Los síntomas pueden deberse a una colitis isquémica, una afección que se desarrolla cuando el flujo sanguíneo al colon se reduce temporalmente por desviarse hacia músculos de otras partes del cuerpo (como las piernas de un corredor).

Las células del colon no reciben suficiente oxígeno, lo que puede causar daños e inflamación. Sin embargo, estos efectos suelen ser transitorios y mejorar solos.

Una hipótesis es que la inflamación crónica que sufre el cuerpo de un corredor provoca ciclos repetidos de daño y reparación celular. Este fenómeno puede permitir que se produzcan mutaciones en el curso de divisiones celulares defectuosas, y así se precipita el cáncer.

Sin embargo, Rubin señaló que no hay pruebas de que las personas con colitis isquémica tengan un riesgo mayor de padecer cáncer de colon. 

Algunos expertos instaron a los corredores que experimenten síntomas como calambres estomacales, heces blandas o con sangre a que acudan al médico para que les hagan una evaluación.

Escuchar el cuerpo
“No le diría a la gente que dejara de correr; más bien, le recomendaría que corriera. Pero este estudio refuerza la importancia de escuchar a tu cuerpo”, afirmó Eric Christenson, profesor adjunto de oncología en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, que no participó en el estudio.
“Si tienes síntomas, di algo, incluso si la gente te considera un ejemplo de salud. Es una situación que no encaja con nuestro estereotipo, pero puede haber una contrapartida subyacente cuando se trata de estas medidas extremas de resistencia”, concluyó.
Uno de los pacientes que inspiró el estudio de Cannon fue Josh Wadlington, geógrafo que corría dos o tres ultramaratones al mes. (A cualquier carrera más larga que una maratón estándar de 42.2 km se le considera una “ultramaratón”).

Un año, Wadlington participó en un evento de una semana de duración llamado Savage Seven, en el que corrió siete maratones en siete días.

A menudo observó heces con sangre y, en ocasiones, resultados anormales en los análisis de sangre, pero “no se preocupaba en absoluto”, según su esposa, quien relató que Wadlington no les daba importancia a los síntomas pues los consideraba un efecto secundario benigno de las carreras de resistencia.

A Wadlington le diagnosticaron cáncer de colon en 2018, poco antes de los 40 años, y falleció en 2021, a los 41 años. 

Los otros dos pacientes que acudieron a Cannon, entre ellos una triatleta, también ya fallecieron.

“No bebía, no fumaba, era vegano. Siempre estuvo en forma. Cuando analizamos el pasado, nos dimos cuenta de cuántas cosas habíamos pasado por alto. Pero ignoras las señales porque crees que estás haciendo todo bien”, compartió la viuda de Wadlington, que pidió no ser identificada por considerar que la atención debía centrarse en su marido.
 

 

(Información de Milenio)