La Fuente

*Le entramos a los chingazos si nos arman: lebarones *Corral, ni el pésame *Escamilla el traumado *No han devuelto el celular

Lunes 2 de Diciembre 2019, 7:27 pm
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CORRAL debería aprender a leer un poco, pues el domingo fueron muy expresivas las caras de desaprobación. La mayoría de los reporteros de Chihuahua, los verdaderos, no sus remedos sirvientes de pacotilla, andan molestos por la intromisión en el chat de periodistas. Inclusive, su secretario de hacienda, Arturo Fuentes Vélez, no fue capaz de emitir un gesto de aprobación de sus locuras, a pesar que en reiteradas ocasiones El Paisa volteaba para pedirle con la mirada un movimiento de cabeza, algo para asentir lo que decía. El coordinador de comunicación social, Manuel del Castillo, tampoco pudo apoyar a su jefe y se limitó a tomar y tomar agua, botella tras botella. Claro, el Calígula no alcanzaba a ver eso y seguía y seguía preso de la verborrea que le consume, en la cual se solaza, como si eso le ayudara. La realidad de las cosas, es que Corral se convirtió en un vulgar ladrón de teléfonos celulares, algo que nada cambiará. Es un mandatario ratero que amparado en el cargo que semi ocupa, despoja a los ciudadanos de sus propiedades. Además del terreno que robó a los indígenas en Creel, el predio urbano que se robó en Juárez, ahora se roba un teléfono celular de un reportero. Cuánto descaro, Chihuahua.

OTRAS tres mentiras contó Corral en el desayuno de palacio dominical al que convocó para darle línea a los medios. Dijo que el reportero Gabriel Venzor expresó que él no quería tomarle fotos mientras jugaba tenis cuando en realidad les dijo que había sido enviado a captar esas imágenes. Son cosas muy distintas, que tal vez no alcance a distinguir el gobernador pues si fuera periodista como mentirosamente presume debería saber que en cualquier lugar del mundo los reporteros cumplen órdenes de información como sucedió en este caso. Lo que sí ocurrió es que los escoltas del Fuhrer le dijeron al reportero en corto que no era nada personal y que su detención obedecía a órdenes que debían cumplir. Corral dijo que el periodista había mostrado dos identificaciones con domicilios distintos, pero mintió otra vez. Venzor les enseñó su credencial de elector y la licencia de manejar, esta última que no incluye domicilio. También afirmó el mandatario que se había conducido de manera sospechosa pero antes de dirigirse a la cancha de tenis saludó a dos escoltas y les preguntó si el gobernador jugaba tenis en ese momento. Cómo puede verse, Corral es el gobernador más mentiroso de la historia.

HAN transcurrido 72 horas del despojo y el ratero del gobernador no ha devuelto el celular que despojó, a través de su escolta, al reportero de La Opción de Chihuahua. Ordenó espiar los chats del periodista, es decir, realizar intervención de vías de comunicación privadas, sin autorización de un mandato judicial. El celular fue apagado tres horas después de haberse usado, sin saberse su destino final. No puede catalogarse más que de un robo en despoblado, sugerido por una mente descontrolada y fuera de sus cabales. El gobernador más mentiroso de la historia política de la entidad se dedica ahora a asaltar reporteros y despojarles de sus herramientas de trabajo. Mitómano en extremo, fantasioso y eufemístico, alejado de la realidad, el mandatario, desesperado, muestra su verdadero sentir. Porque, en el fondo, todo esto se trata del enorme fracaso que carga a cuestas, el de su fallida administración, la más insignificante de todas, al menos en las últimas diez décadas. Su desorientado temple le exige ahora expulsar la culpa, la responsabilidad de su fracaso, y en ese intento busca distraer la atención pública con sus lamentables exabruptos. En esa intentona, se ha convertido en el gobernador ratero, un vulgar ladrón de celulares. 

LOS agentes de la policía estatal que andan con Escamilla, el que de capitán no tiene nada, dicen que el jefe de escoltas está traumado. Los que le conocen, aseguran que no quedó bien después de su fallida labor en el atentado contra el ex gobernador Patricio Martínez García. Es camilla era el responsable de la seguridad de Patricio y nada pudo hacer para evitar el siniestro, ocurrido en las escaleras del propio palacio de gobierno. Desde entonces, aseguran sus compañeros de trabajo, está como 34 elevado al cuadrado o a la máxima potencia. Ciertamente, el comportamiento del jefe de escoltas es totalmente anormal. Le gusta meterse con los periodistas en lugar de cuidar la seguridad del gobernador. No está bien que el funcionario vigile a los reporteros y se pelee con ellos, cuando el núcleo de su trabajo se centra en otra parte. Es un jefe de escoltas muy protagónico, le encanta llamar la atención, cuando su labor amerita el sigilo. Incluso, dicen los policías que le conocen, busca salir en las fotos de los eventos públicos, por eso siempre se coloca a un lado del gobernador, cuando ni siquiera debería dejarse ver. En fin, a lo mejor le pega el efecto Leyzaola y ambiciona convertirse en candidato, aunque se duda mucho que pudiera conseguir un solo voto.

ADRIAN Lebarón, padre de Rhonita, la mujer calcinada en La Mora, recriminó al gobernador Corral no haberle dado el pésame. La verdad de las cosas, no debería esperar nada de eso, porque el mandatario no es de los que suelen ser diplomáticos. Ciertamente, Claudia Pavlovich, gobernadora de Sonora, fue y de manera personal le dio el pésame a los lebarones. Con López Obrador, se reunieron este martes y les dieron avances de la investigación. Salieron sin echar pestes, con la esperanza de que se aclare quiénes son los detenidos de Janos. Sin embargo, el gobernador de Chihuahua, por andar en la deportiva y quitarle teléfonos celulares a los reporteros, ni siquiera las ha llamado. Bueno sería que al menos usara el iPhone que robó a La Opción de Chihuahua para llamar a Julián y Adrián Lebarón, con el fin de hacer extensivo el pésame a toda la comunidad. Corral no asiste a los funerales de los policías que asesinan en cumplimiento de su deber. Ha sido irrespetuoso con las familias y con la sociedad, pues no le importan las vidas de los agentes que mueren por su fallida política contra el crimen organizado. Pero así es él.

POR cierto, sin querer queriendo, Adrián Lebarón revivió el tema de las auto defensas con una declaración suya en cdmx. Que el presidente nos arme para entrarle a los chingazos, como soldados que somos, dijo allá en la capital del país. No lo dice a tientas y a locas, porque, recuérdese, en 2009, los lebarones se armaron y le entraron a combatir a los grupos criminales en su comunidad. El tema se le plantea ahora a amlo, en un momento terrible de inseguridad, en donde no se halla la salida, ni siquiera con abrazos. Se debe analizar muy bien todo el entramado para decidir algo de ese tamaño y naturaleza, pero ya se sabe que el presidente de la república no aceptaría una propuesta de esa naturaleza. En la constitución está permitido que los estados formen su propia guardia, porque en tiempos antiguos, así se combatían los peligros del momento. Era imposible que el ejército del gobierno federal estuviera en todas las regiones del país para apaciguar las zonas. Así nacieron, por ejemplo, los famosos rifleros de la sierra, que se reunían por iniciativa propia y armados atacaban apaches. Hoy los peligros son el crimen organizado y la tentación de formar esas guardias regresa con la declaración de Adrián Lebarón.

Reportero:  editoraPr01
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